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Personalidad

¿Eres perfeccionista?

Cuidar los detalles es una virtud, pero no poder soltar nada hasta que esté perfecto agota a cualquiera. Responde 10 preguntas y descubre qué tipo de perfeccionismo tienes.

10 preguntas · 4 min · Gratis y sin registro

Pregunta 1 de 10

Terminas un trabajo importante y te sobra algo de tiempo antes de entregarlo. ¿Qué haces?

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Pregunta 2 de 10

Cometes un error en el trabajo que nadie más ha notado. ¿Cómo te sientes?

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Pregunta 3 de 10

Tienes que delegar una tarea en otra persona. ¿Qué suele pasar?

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Pregunta 4 de 10

Escribes un mensaje importante por WhatsApp o por correo. ¿Cuántas veces lo relees antes de enviarlo?

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Pregunta 5 de 10

Te felicitan por algo que has hecho. ¿Qué piensas?

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Pregunta 6 de 10

Tienes que empezar un proyecto nuevo y no sabes muy bien por dónde cogerlo. ¿Qué haces?

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Pregunta 7 de 10

Invitas a gente a cenar a casa. ¿Cómo lo vives?

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Pregunta 8 de 10

Ves que otra persona ha hecho algo de forma distinta a como lo harías tú. ¿Qué haces?

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Pregunta 9 de 10

Fallas en algo que te importaba, como un examen o una entrevista de trabajo. ¿Qué te dices?

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Pregunta 10 de 10

Cuando descansas o te tomas un día libre...

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Sobre este test

Ser perfeccionista no consiste solo en tener la casa ordenada o revisar dos veces un correo. Es una forma de relacionarte con tus propios estándares: cuánto te exiges, cómo te sientes cuando algo no sale como esperabas y si eres capaz de dar algo por terminado. Por eso hay personas con un escritorio caótico que son tremendamente perfeccionistas con su trabajo, su cuerpo o lo que piensan los demás de ellas.

Conviene distinguir dos caras del perfeccionismo. La sana te empuja a mejorar, a cuidar la calidad y a sentirte orgulloso de lo que haces, y te permite disfrutar del proceso. La desadaptativa, en cambio, se alimenta del miedo a fallar: te hace aplazar tareas porque nunca es buen momento, te impide delegar, convierte cada error en un fracaso personal y te deja con la sensación de que nada es suficiente. La línea entre ambas no está en el nivel de exigencia, sino en cuánto sufres por ella.

Este test te plantea situaciones del día a día para que veas en qué punto estás. Contesta pensando en lo que haces normalmente y no en lo que te gustaría hacer. Cuanto más alta sea tu puntuación, más presencia tiene el perfeccionismo en tu vida; el resultado incluye ideas para aprovechar su lado bueno y suavizar el que pesa. Es un cuestionario orientativo, no una evaluación psicológica.

Si te reconoces en la parte más exigente, prueba pequeños experimentos: entrega algo al noventa por ciento y observa qué pasa, ponte un tiempo máximo para cada tarea o pregúntate si hablarías a un amigo como te hablas a ti. Y si la autoexigencia te provoca ansiedad, insomnio o bloqueos frecuentes, consultarlo con un profesional de la psicología es una decisión muy sensata.

Posibles resultados

Preguntas frecuentes

¿Ser perfeccionista es algo malo?

No necesariamente. Cuidar los detalles y querer hacer bien las cosas es positivo. El problema aparece cuando la exigencia genera mucho sufrimiento, bloqueos o la sensación constante de no estar a la altura.

¿Qué diferencia hay entre perfeccionismo sano y desadaptativo?

El sano se centra en mejorar y permite disfrutar de los logros. El desadaptativo nace del miedo a equivocarse o a ser juzgado, y suele ir acompañado de autocrítica dura, procrastinación y dificultad para dar algo por terminado.

¿Por qué los perfeccionistas procrastinan?

Porque empezar implica arriesgarse a que el resultado no sea perfecto. Aplazar la tarea evita ese malestar a corto plazo, aunque luego genera más presión y estrés.

¿Este test diagnostica algún trastorno?

No. Es un test orientativo para reflexionar sobre tu nivel de exigencia. Si el perfeccionismo te genera ansiedad o problemas en tu vida diaria, lo recomendable es hablarlo con un profesional.

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